HABLANDO SOBRE LA DESPENALIZACIÓN DE LA DOSIS MÍNIMA
Hoy, la Corte
Constitucional acaba de despenalizar el porte y consumo de la dosis mínima
personal de marihuana y cocaína, hecho que despierta un dilema entre los
beneficios y perjuicios de esta medida.
Como posición personal,
pienso que el consumo de sustancias psicoactivas depende exclusivamente de la
voluntad y el libre desarrollo de la personalidad de la persona, siempre y
cuando estas libertades no perjudiquen las del otro; así como lo es el consumo de cigarrillo y licor.
Ahora veamos,
el punto a favor y único que
objetivamente encuentro en esta medida,
es la descongestión de los despachos judiciales, puesto que por dar trámite a
este tipo de delitos menores, muchos presuntos delincuentes acusados por actos
de mayor gravidez son puestos en
libertad por no poderse adelantar el proceso en las 36 horas posteriores a la
captura que fija la ley.
Pero no se
puede tapar un hueco destapando otros, y el problema de fondo de esta medida no
puede limitarse en el consumo de la sustancia, sino en su procedencia. Si se
mira en términos económicos, esta medida es un claro estímulo para que se
incremente la demanda de estas sustancias, lo que a su vez va a beneficiar las
utilidades de los comercializadores; ¿y quiénes son?, las bandas criminales, las mismas que cobran extorsiones
en los barrios, que tienen a las ciudades cercadas por combos, las que han
derramado la sangre de miles de Colombianos por mantener presencia en este
negocio y además, quienes le generan grandes pérdidas al presupuesto Nacional, -que podría ser
invertido en otras problemáticas sociales- para infructíferamente tratar de
controlarlas.
Teniendo en
cuenta los argumentos anteriormente planteados,
hoy en Colombia son más grandes los perjuicios que los beneficios de
esta medida. No se puede combatir las bandas criminales por una parte mientras
por la otra, se le brindan políticas que
les permitan fortalecer sus finanzas. Por ende, si bien defiendo la libertad
del consumidor, no puedo equipararlo con la problemática que se genera paralelamente
a nivel social.
Por último, digo que estaría a favor de la despenalización de la dosis personal,
el día en que cada consumidor se encargue también de producirla sin ánimos de
lucro o bien cuando la producción de la misma, sea por parte de personas u organizaciones
reguladas por la ley, no por la delincuencia y el terrorismo como sucede hasta
el día de hoy. Además, considero necesaria la implementación de una regulación estricta para el consumidor, que permita mitigar los problemas de salud y orden publico que acarrea el consumo de sustancias psicoactivas.



