jueves, 28 de junio de 2012


HABLANDO SOBRE LA DESPENALIZACIÓN DE LA DOSIS MÍNIMA


Hoy, la Corte Constitucional acaba de despenalizar el porte y consumo de la dosis mínima personal de marihuana y cocaína, hecho que despierta un dilema entre los beneficios y perjuicios de esta  medida.

Como posición personal, pienso que el consumo de sustancias psicoactivas depende exclusivamente de la voluntad y el libre desarrollo de la personalidad de la persona, siempre y cuando estas libertades no perjudiquen las del otro; así  como lo es el consumo de cigarrillo y licor.

Ahora veamos, el punto a favor y único  que objetivamente  encuentro en  esta  medida, es la descongestión de los despachos judiciales, puesto que por dar trámite a este tipo de delitos menores, muchos presuntos delincuentes acusados por actos de mayor gravidez  son puestos en libertad por no poderse adelantar el proceso en las 36 horas posteriores a la captura que fija la ley.  

Pero no se puede tapar un hueco destapando otros, y el problema de fondo de esta medida no puede limitarse en el consumo de la sustancia, sino en su procedencia. Si se mira en términos económicos, esta medida es un claro estímulo para que se incremente la demanda de estas sustancias, lo que a su vez va a beneficiar las utilidades de los comercializadores; ¿y quiénes son?,  las bandas criminales, las mismas que cobran extorsiones en los barrios, que tienen a las ciudades cercadas por combos, las que han derramado la sangre de miles de Colombianos por mantener presencia en este negocio y además, quienes le generan grandes pérdidas  al presupuesto Nacional, -que podría ser invertido en otras problemáticas sociales- para infructíferamente tratar de controlarlas.

Teniendo en cuenta los argumentos anteriormente planteados,  hoy en Colombia son más grandes los perjuicios que los beneficios de esta medida. No se puede combatir las bandas criminales por una parte mientras por la otra, se le brindan  políticas que les permitan fortalecer sus finanzas. Por ende, si bien defiendo la libertad del consumidor, no puedo equipararlo con la problemática que se genera paralelamente a nivel social.

Por último, digo que estaría a favor de la despenalización de la dosis personal, el día en que cada consumidor se encargue también de producirla sin ánimos de lucro o bien cuando la producción de la misma, sea por parte de personas u organizaciones reguladas por la ley, no por la delincuencia y el terrorismo como sucede hasta el día de hoy. Además, considero necesaria la implementación de una regulación estricta para el consumidor, que permita mitigar los problemas de salud y orden publico que acarrea el consumo de sustancias psicoactivas.